Si eres como yo y llevas siempre un portátil a tus espaldas, puedes considerarte un usuario todoterreno. Un servidor abre su MacBook Air en bares, trenes, aulas… donde haga falta, haya mesa o sólo haya mi falda. Cualquier hueco de tiempo es válido para adelantar trabajo.

Y eso tiene un precio: la suciedad. El MacBook puede tener un aspecto muy limpio (y más si tiene una capa oleofóbica como en los MacBook Pro M3), pero el teclado acaba adquiriendo un aspecto como el que ves en la fotografía de cabecera. Y quizás te sorprendas si te digo que la grasa de tus dedos o el comer cerca del portátil no son los únicos culpables.

¿Por qué las teclas de mi MacBook están tan sucias?

Eso es precisamente lo que más de un usuario pregunta por las redes sociales al ver que los teclados de sus MacBook comienzan a tener un aspecto «brillante». Y puede que en parte sea culpa de la suciedad de tus dedos o de la comida que hayas podido tocar, pero hay otro culpable: el tipo de plástico con el que esas teclas están fabricadas.

Ese plástico es el llamado ABS (Acrylonitrile Butadiene Styrene, por si queréis saber la composición concreta). Es un material resistente a golpes y que no genera ruido cuando pulsamos las teclas hechas con él, y además es económico. Pero tiene inconvenientes: se desgasta fácilmente y eso provoca ese «brillo» que nos hace pensar que las teclas están sucias de grasa. Lo peor es que ese efecto se nota más en las teclas oscuras, y Apple siempre usa los teclados negros en sus portátiles. También ocurre en los teclados de otros fabricantes desde hace años:

Mi compañero Javier Lacort ya acusaba este problema el año pasado desde Xataka: que las compañías hayan elegido el plástico ABS para sus teclados hace que al cabo de los meses terminen todos con ese «efecto grasiento» en su superficie. Y no es que no nos lavemos las manos, es simplemente que las teclas se erosionan y pierden su capa protectora externa. Yo, que precisamente trabajo escribiendo artículos sin parar, advertí este efecto a los pocos meses.

Una alternativa a esto es utilizar otro tipo de plástico, como el PBT (Polybutylene terephthalate). Es un plástico más resistente, pero al mismo tiempo es más caro de fabricar, hace más ruidos y es menos resistente a impactos. Se resolvería este problema estético, pero al mismo tiempo pasaríamos a tener un teclado más delicado y más caro. Otra opción es utilizar un plástico ABS más resistente, pero eso aumenta el precio de fabricación del dispositivo. Y los MacBook ya son lo suficientemente caros.

Cómo limpiar el teclado de los MacBook

limpiar pantallas teclado mac

Siempre tengo esto en un cajón de mi despacho para limpiar mi MacBook: un trapo que no deja residuos y un pantallas que uso con mucha, mucha prudencia.

He hablado de este asunto con un técnico de Apple que mantendré en el anonimato por razones obvias. Aparte de afirmar que este efecto en los teclados de los MacBook es muy típico, me ha recordado las instrucciones de la compañía respecto a cómo limpiarlos: hay que usar un paño que no deje residuos, ligeramente humedecido en agua.

En mi propia experiencia, lo mejor que me ha ido para limpiar el teclado de mi MacBook es un trapo especial que se vende enfocado a cristales, hecho en una microfibra suave que no deja absolutamente ningún residuo. Humedezco ese trapo con un poco de agua, pero también le añado una pequeñísima cantidad de un líquido limpiapantallas no agresivo. El coste total de ambas cosas no llega a los 5 euros en supermercados como Mercadona.

Sé que Apple menciona explícitamente el no usar ningún líquido más allá de agua para humedecer el trapo (y hablamos de humedecerlo muy poco), pero personalmente asumo el riesgo de añadir un poco de ese líquido ya que de este modo consigo mejorar bastante el aspecto de mi teclado:

trapo teclado mac

El «efecto brillante» nunca se irá del todo (y la suciedad bajo sus teclas menos), pero con este trapo el aspecto del teclado mejora bastante.

Insistiré de nuevo: Apple advierte que no usemos líquidos más allá del agua, y siempre en cantidades muy pequeñas para humedecer ligeramente el trapo. Nada más. El «toque» del limpiador de pantallas es cosa mía y siempre asumiendo el riesgo. Paso el trapo por encima del teclado sin presionar demasiado unas cuantas veces y listo.

El «efecto grasa» nunca se irá del todo y con el tiempo irá empeorando, pero haciendo una limpieza regular de este modo consigo mitigar este efecto ligeramente. Si tienes este problema, quizás este consejo te ayude. Un último dato: los Magic Keyboard de color blanco también sufren este efecto, pero el color ayuda a mitigarlo. Una limpieza de vez en cuando tampoco le viene mal.

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